El medio rural es el “gran olvidado” de las políticas de accesibilidad

El consejero de Medio Rural, Pesca y Alimentación del Gobierno de Cantabria, Jesús Oria, ha dicho esta mañana que el medio rural es el “gran olvidado” de las políticas de accesibilidad, aunque “está mejorando”, ya que “de hecho, algunas poblaciones o comarcas carecen prácticamente de todo recurso que facilite las condiciones de vida a las personas con discapacidad o dependientes”.

Jesús Oria ha pronunciado estas palabras con motivo de la inauguración de la jornada ‘Discampoocidad’ sobre la discapacidad en Campoo-Los Valles, organizada por la Asociación Desarrollo Territorial (ADT) Campoo-Los Valles, AMPROS y el Ayuntamiento de Reinosa, y celebrada en la Sala de la Chimenea de La Casona del municipio.

el colectivo de personas con discapacidad, mayores de 6 años, supone aproximadamente el 11% de la población total dentro del medio rural, es decir, alrededor de un millón de ciudadanos, pero que “en el caso de las personas mayores de 65 años, la cifra se eleva hasta el 34%”

En el acto han estado presentes, además del consejero, el presidente de la ADT Campoo-Los Valles, Agustín Pernía; la presidenta de AMPROS, Carmen Sánchez, y el alcalde de Reinosa, José Miguel Barrio, así como el presidente de la Red Cántabra de Desarrollo Rural, Pedro Gómez.

También han asistido otros alcaldes de la comarca de Campoo-Los Valles, representantes políticos, técnicos, y miembros de asociaciones comarcales y de Unidades Básicas de Acción Social (UBAS), destinatarios directos de la Jornada.

El consejero, en su intervención de apertura de la Jornada, tras aludir a sus circunstancias personales y a su trabajo como Orientador Escolar durante muchos años, que le hacen “ser especialmente sensible” con todo lo relacionado con la mejora de las condiciones de vida de las personas que tienen cualquier tipo de limitaciones, ha señalado que el colectivo de personas con discapacidad, mayores de 6 años, supone aproximadamente el 11% de la población total dentro del medio rural, es decir, alrededor de un millón de ciudadanos, pero que “en el caso de las personas mayores de 65 años, la cifra se eleva hasta el 34%”.

Según el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), estas personas sufren el efecto perverso de la llamada Triple D: Distancia a los servicios básicos ubicados en territorios urbanos, Dispersión geográfica y Discapacidad.

Según esta misma organización, precisamente esos son algunos de los motivos que hacen que este colectivo sea invisible para el resto de la sociedad, y que viva con carencias importantes que dificultan claramente su calidad de vida.

En este sentido, según Oria, no hay duda que “nuestra sociedad está organizada con criterios fuertemente urbanos y economicistas, que penalizan de algún modo a quienes viven en entornos rurales y que, además, tienen alguna limitación o discapacidad”.

Por otro lado, la guía elaborada por el Equipo ACCEPLAN, del  Instituto Universitario de Estudios Europeos, señala que las principales barreras de las personas con discapacidad, que viven en el medio rural, son las culturales y sociales, con componentes de “compasión y estigmatización” hacía esas personas; las vinculadas al entorno urbano, de manera que impiden la “utilización, acceso o disfrute” a determinados edificios; las vinculadas al transporte y sistemas de movilidad, especialmente al transporte público, diseñado en función de los valores antropométricos y funcionales de “normalidad”, y las vinculadas a la interacción, el entorno y la utilización de las nuevas tecnologías.

En este contexto, Oria siempre ha creído que “la igualdad viene de la mano de la participación real de las personas”. Vivir en comunidad, utilizar los mismos servicios y entornos que el resto de los vecinos es, además de un derecho inexcusable, “una manera de que la persona discapacitada mejore su autoestima, se inserte en redes y mejore sus habilidades sociales”, ha apostillado el consejero responsable del Medio Rural en Cantabria.

En consecuencia, para Jesús Oria, “sacar de la invisibilidad a las personas que padecen algún tipo de discapacidad es el eje de cualquier actuación pública consecuente”.

Por tanto, “tenemos que procurar que se incremente la presencia de lo rural a la hora de abordar políticas de apoyo para la vida autónoma de las personas con discapacidad”, como, por ejemplo, en los accesos a entornos de trabajo y de ocio, o a los recursos públicos.

Por todo ello, la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación “intenta evitar la exclusión social”, y que circunstancias como la dispersión, la baja densidad de población, la distancia a los servicios o la propia falta de información, “puedan provocar que la gente con discapacidad y sus familias queden privadas de servicios esenciales para la vida cotidiana”, ha concluido el titular de la Consejería.

Por último, antes del desarrollo propiamente de la Jornada, en la que se han celebrado a lo largo de la mañana varias ponencias y una mesa debate, ha tenido lugar la firma de un convenio entre la Red Cántabra de Desarrollo Rural (RCDR) y AMPROS, firmado respectivamente por Pedro Gómez y Carmen Sánchez, que Jesús Oria considera “todo un acierto”, ya que “supone una clara apuesta por dar visibilidad a un problema que nos concierne a todos”.

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